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Me animé a ver: Rainbow

Volteamos al pasado en el mundo del anime y te compartimos una de las series desapercibidas en el año 2010: Rainbow: Nisha Rokubou no Shichinin

Es historia conocida que toda temporada de anime tiene su joyita que pasa desapercibida para el público en general. La primavera de 2010 nos dio este diamante en bruto que hoy reseñamos en Estación Geek.

Conocido en Japón como: RAINBOW 二舎六房の七人 (Rainbow: Nisha Rokubou no Shichinin)
Creado por: George Abe y Masasumi Kakizaki
Animado por: Madhouse
Número de episodios: 26
Transmisión original: 7 de abril a 29 de septiembre de 2010
Lo puedes ver en: Su sitio favorito…

No son tantas las series japonesas que eligen la mitad del siglo XX como línea temporal de sus historias. Los años de posguerra (en este caso en particular, la década del 50) son para occidente sinónimo de guerra fría, baby boomers y otros términos propios del momento. Para Japón, uno de los grandes perdedores de la Segunda Guerra Mundial, fueron años duros y muy difíciles de remontar, años de escasez y miserias. Es muy importante entender este contexto para comprender la atmósfera oscura que ambienta esta serie.

Lo que Rainbow nos cuenta es la historia de seis jóvenes que en el año 1955 son llevados al reformatorio Shonan de Japón por haber cometido distintos crímenes, todos relacionados con un comportamiento violento. Cada uno tiene su triste pasado a cuestas, que con el devenir de la serie iremos conociendo, pero no hay duda de que todos fueron marcados a fuego por los estragos de la guerra. Mario, Tortuga, Jon, Repollo, Soldado y Descubierto, tales son los apodos que los chicos abrazan una vez dentro del reformatorio.

Instalado allí, el sexteto conoce a Rokurota Sakuragi, un joven un poco más grande que ellos que se convierte en una suerte de hermano mayor para el grupo. De hecho, los jóvenes lo apodan “Anchan”, forma cariñosa del término “aniki”, usado para referirse a un hermano mayor. Los muchachos cultivan una valerosa amistad, y ven en An-chan un modelo a seguir: un tipo fuerte, sabio, experimentado, con ideas e ideales claros. Permanecer juntos, y la idea de algún día salir de ese horrible lugar y cumplir sus sueños, es lo que permite a los siete soportar todas y cada una de las penurias a sufrir en ese lugar

Los malos de turno

El eje central de Rainbow es la amistad, no hay duda de eso. Capítulo tras capítulo, se trata de ver cómo se afianza el vínculo entre los jóvenes. Y no hay nada que afiance más una amistad que luchar por un meta en común, contra un enemigo en común. Ese rol lo desarrollan magníficamente bien el guardia Ishihara y el doctor Sasaki, los enemigos por excelencia de esta serie. Sus retorcidas mentes traducidas en comportamientos indignantes y reprochables, realmente llevan a nuestros protagonistas al extremo. La impotencia y la bronca no solo se apoderan de ellos, sino también del espectador. Emociones a flor de piel aseguradas.

Rainbow está basada en un manga de nada menos que 235 capítulos, escrito por George Abe y dibujado por Masasumi Kakizaki. Fue publicado en la Weekly Young Sunday de la editorial Shogakukan durante los años 2002 a 2010, y compilado en 22 tomos.

Calidad magistral

En definitiva, el lector se preguntará por qué Rainbow merecería ser considerada una joya dentro del mundo de la animación japonesa. La realidad es que se trata de un seinen que conjuga maravillosamente una historia interesante, profunda, realista y atrapante con una calidad de animación sorprendente y constante a lo largo de sus 26 capítulos (y una banda sonora fantástica con elementos propios de la época, muy importante también). Eso solo ya es bastante meritorio hoy en día. Además, Rainbow crea con todos esos elementos un clima único pocas veces visto en una serie de animación. Es como si uno pudiera sentir lo que siente el personaje, sea a través de la interpretación de los seiyuus o de una secuencia animada. Realmente es posible introducirse en la escena, sentir empatía por los personajes, anhelar traspasar la pantalla y darles una palmada en el hombro para decirles “todo va a estar bien, aguanten un poco más”.

Es difícil lograr ese efecto en el espectador, pero Rainbow lo consigue. Asimismo, se aprecia el cuidado casi quirúrgico que le pusieron sus creadores a cada escena, a cada diseño de personajes, a cada ambientación.

Más que fan, una observadora del manga y la animación japonesa

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