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Me animé a ver: Shouwa Genroku Rakugo Shinjuu

Un anime alejado de los reflectores más potentes, acaparados por series más rimbombantes, pero con una bella historia que gira en torno a un arte japonés ancestral.

Después de un año de su estreno en la temporada invierno 2016, las aventuras de Yakumo y Yotaro regresan para este año y sin duda es una de las mejores series de anime que verán en mucho tiempo.

Conocido en Japón como: 昭和元禄落語心中 (Doble suicidio con el rakugo en la Era Showa Genroku, sería un traducción aproximada)
Creado por: Haruko Kumota
Animado por: Studio Deen
Número de episodios: 24 (2 temporadas)
Transmisión original: 9 de enero a 2 de abril de 2016 y 7 de enero a 25 de marzo de 2017
Lo puedes ver en: Crunchyroll

Showa Genroku Rakugo Shinjuu (o Rakugo, para hacerlo más fácil) es un claro caso de un anime reconocido y alabado por el público que lo ve, pero que no se caracteriza por tener un fandom numeroso y bullicioso, miles de posts y videos dedicados a sus capítulos, miles de fanáticos suspirando por sus personajes o merchandising diverso y virtualmente infinito. Esta serie hace su camino de manera silenciosa, tan silenciosa que tal vez algunos aún no la conocen.

Un arte de siglos de antigüedad

La serie arranca en los años 70, pero tenemos que estar preparados para ir y venir en el tiempo a lo largo de sus dos temporadas. En esta época, un joven recién salido de prisión le pide al gran maestro del rakugo, Yakumo Yurakutei, ser su discípulo. Sin dinero ni lugar donde caerse muerto, que el maestro lo acepte es su única opción. El maestro Yakumo accede e invita a Yotaro a su casa, apodo con el que conocemos a partir de entonces a este jocoso personaje.

Pero, ¿qué es el rakugo, en definitiva? Se trata de una forma de teatro japonés, el arte de la narrativa oral nacido en el siglo XVII, utilizado para divertimento de grandes públicos y en donde se cuentan historias mayoritariamente humorísticas. El narrador, sentado sobre un cojín y vestido con ropa tradicional japonesa, solo puede servirse de un abanico, un pañuelo y su talento para narrar cada una de las historias. Lograr que una sola persona interprete a todos los personajes del cuento es, sin duda, el mayor desafío de estos artistas, unos verdaderos cuentacuentos pero con mayor grado de sofisticación.

Así las cosas, Yotaro emprende el arduo camino del rakugo, que no resulta nada fácil. Su proceso de aprendizaje y la aparición de diversos personajes nos abren las puertas al pasado del maestro Yakumo.

Todo el arco argumental de la primera temporada gira en torno al pasado del maestro. Va desde su infancia en el período de entreguerras, cuando comienza a vivir con el antiguo maestro Yakumo (nombre que se hereda de maestro en maestro) y el discípulo de este, Hatsutaro (que conocemos luego por su nombre artístico, Sukeroku), hasta su juventud atravesada por la segunda guerra mundial y que continúa en la posguerra.

De allí el uso de Showa en el título de la serie, nombre dado a la era que va desde 1926 a 1989, durante el reinado de Hirohito. Mientras que Genroku hace referencia a una era de florecimiento cultural acaecida justamente durante el surgimiento del rakugo en el siglo XVII.

Amores, desastres, desgracias, amistad, aprendizaje, son todas palabras que caracterizan esta etapa de la vida del maestro, en la que Sukeroku tiene un papel preponderante.

Ya en la segunda temporada retomamos el “presente” de la historia, que transcurre un par de años después del inicio de la primera temporada (la última parte de la era Showa) y se centra, nuevamente, en la relación entre el maestro Yakumo y Yotaro.

El anime de Showa Genroku Rakugo Shinju está basado en el manga homónimo escrito y dibujado por Haruko Kumota, recopilado en 10 tomos y serializado entre 2010 y 2016 en la revista ITAN de la editorial Kodansha.

Imposible no penetrar en tan pesada atmósfera

Así como el artista del rakugo tiene que refinar su arte para alcanzar una interpretación perfecta, también los diseñadores y técnicos audiovisuales de esta serie tuvieron que refinar sus técnicas y habilidades para lograr que la animación, la música y los efectos audiovisuales acompañen sabiamente cada interpretación. No todas las series pueden darse el lujo de lograr tan alta compenetración entre el guion y la animación, pero Rakugo lo logra satisfactoriamente. El diseño de personajes es interesante sin ser excesivamente laborioso, pues respeta a grandes rasgos los diseños originales del manga.

Párrafo aparte y un fuerte aplauso merecen los actores de voz o seiyuus, especialmente Akira Ishida (voz del maestro Yakumo), Kouichi Yamadera (voz de Sukeroku) y Tomokazu Seki (voz de Yotaro) que tuvieron un desafío enorme al prestar su voz a estos hábiles narradores, lo aceptaron y consiguieron muy buenos resultados.

Una mención especial merece la siempre ponderable Megumi Hayashibara, que no solo canta los temas utilizados como cortina musical, sino que, además, es la voz de Miyokichi, una interesante mujer del pasado del maestro Yakumo que penetra en su vida y en la de Sukeroku.

 

Más que fan, una observadora del manga y la animación japonesa

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