Anime

Me animé a ver | Tsuki ga Kirei

Hoy en me animé a ver Tsuki ga Kirei, una serie de anime con una trama bastante básica pero bien ejecutada.

Siendo uno de los proyectos menos esperados por la audiencia en la temporada Primavera 2017, Tsuki ga Kirei se presentó con una propuesta inofensiva y poco atractiva en primera instancia. Después de todo, su base argumental es el típico romance de instituto con Slice of Life. Sumado a ello, el poco prestigio de .feel como casa animadora solo merma las pocas expectativas. Aun así, el anime resultó ser muy bien recibido por el pequeño público que decidió seguirlo. La razón es simple: Es una premisa simple, pero con ejecución limpia.

Conocido en Japón como: 月がきれい (Tsukigakirei)
Creado por: Serie original
Animado por: Feel
Número de episodios: 12
Transmisión original: 7 de abril a 30 de julio de 2017
Lo puedes ver en: Crunchyroll

Una historia básica pero funcional

“As the Moon, so beautiful” trata de dos estudiantes: Kotarou Azumi, un aspirante a ser escritor; y Akane Mizuno, miembro del club de atletismo. Ambos comparten la misma clase en el que sería su último año de secundaria. Siendo inicialmente completos extraños, poco a poco irán estrechando vínculos hasta llegar a concebir un mutuo interés romántico. Sin embargo, no todo será fácil para esta incipiente parejita, ya que aparecerán múltiples obstáculos a interferir en aquel inocente amor. Desde la propia timidez de ambos, rivalidades, y especialmente, los planes para el futuro.

Esta serie trata de tocar de forma más pura e inocente lo que sería “el primer amor”, lo cual logra concretarlo muchas veces de manera adecuada. En primera instancia, la relación surge de forma espontánea, sin ningún elemento externo o forzado que cambie repentinamente el panorama para indicar un (inverosímil) interés romántico. Al pretender un acercamiento más “realista” la obra opta por un encuentro fortuito entre ambos personajes, en donde uno capta la atención del otro por cosas triviales como las cualidades externas. Por ejemplo, Akane toma interés en Kotarou por su apariencia o personalidad reservada. Sumado a ello, se dan una serie de situaciones como actividades de escuela o encuentros casuales, que harán posible un mayor acercamiento entre ambos jóvenes. Su naturaleza de Slice of Life ayuda mucho a intercalar orgánicamente varios eventos, además de añadir un toque costumbrista a la obra, resultando un buen atractivo que ayuda a transmitir una atmósfera más calmada.

El desarrollo de la relación es gradual y también bastante tierno. Inician intercambiando tímidas miradas y posteriormente pueden entablar una conversación más estable. A todo esto, un detalle curioso es la integración del uso de tecnologías actuales como LINE (un equivalente a Messenger o Whatsapp), que forman uno de los canales principales de comunicación entre ambos jóvenes. Resulta ser un medio efectivo y que también sirve para mostrar el avance de la relación entre los protagonistas.

Por otro lado, es importante mencionar que el progreso del romance es adecuado para la cantidad de capítulos que lleva. En cada episodio hay un ligero avance, lo cual se puede notar al llegar a ciertos momentos clímax (como la declaración de Kotarou a Akane) cuando deben suceder. Es de agradecer que no haya una excesiva (e innecesaria) duración para llegar de un punto A al B. Sumado a ello, la obra sabe anticiparse a los eventos, dejando pequeñas pistas y unos datos sueltos por ahí. Esto último hace que los repentinos obstáculos presentados se sientan orgánicos dentro del contexto. Algunos celos o rivalidades están suficientemente justificadas (no hay una profundización extensa, pero lo necesario para comprender los motivos) y por fortuna, no caen un ridículo melodrama.

Además, la serie se preocupa en cerrar gran parte de los conflictos principales. No sólo el relacionado al interés romántico (como un pseudo triángulo amoroso), sino los propios de cada personaje. En este punto entra otro aspecto positivo de la serie, que sería la caracterización fuera del romance. Considerando la intención de contar una historia realista, era necesario darle más dimensión a los personajes para que estos no sean simples robots enamorados porque sí y sin nada más que contar. Puedo destacar el darle importancia al ambiente familiar o a los intereses vocacionales (exámenes de admisión a la preparatoria, planes para el futuro, etc). También hay pequeños destellos sobre la personalidad de cada uno, expuesto de forma sutil (como la ansiedad de Akane mediante un peluche). Un mérito de la serie es mostrar más atributos de los personajes en sintonía con el desarrollo romántico, dando paso a otro de los temas tratados en la obra: la incertidumbre ante el futuro y el perseguir los sueños.

Esto último se representa muy bien en Kotarou, ya que tiene un conflicto de mayor peso en comparación. Es un estudiante poco brillante pero con una gran pasión por la literatura, aspirando a ser escritor. Aún así, tiene que lidiar con un entorno familiar conservador, que se opone inicialmente a la decisión del joven. Su interés en Akane hará que sus planes se distorsionen un poco, lo que le traerá varios problemas con sus padres. El drama creado en torno al personaje es creíble, aunque tampoco es excepcional. La conclusión dada a este dilema me parece correcta, ya que no es tan idealista ni alegre (un pequeño plot twist), pero era algo que se podía prever si uno evalúa bien la situación. El caso de Akane es más sencillo, ya que ella es una alumna muy aplicada y sirve como medio para profundizar más en Kotarou.

Ambos personajes evocan el clásico mensaje sobre perseguir los sueños pese a cualquier obstáculo. La diferencia está que el enfoque aquí es más realista y de alguna forma, cercano al espectador. La obra conoce sus límites y va añadiendo los ingredientes justos para entregar su mensaje espontáneamente, sin forzar eventos o poner algún tipo de situación surreal para sorprender al espectador (en lo que suelen pecar muchos shoujos últimamente). Lo irónico es que la parejita no llega a concretar su relación como inicialmente lo pensaban, y los caminos que cada uno toma para cumplir sus metas termina con un sabor agridulce, pero marcado por las propias acciones de los personajes.

Los demás personajes están en un rango aceptable. Incluso Chinatsu Nishio, quien hace de amiga y rival para Akane, pues “cumple” su rol sin sobre extender el conflicto. Además, se la presenta bajo una figura amena, siendo un personaje comprensible hasta cierto punto. Su drama inicia y finaliza sin tantos rodeos, lo suficiente para representar la frustración amorosa en la adolescencia. Los otros son de apoyo nada más y para un poco de relajo cómico en pequeños sketches al final de cada episodio.

No todo es miel sobre hojuelas

Si bien lo anterior pareciese una alabanza a este anime, tampoco es TAN bueno. Una queja inmediata sería el apartado técnico, al cual clasificaría de estándar. La animación peca de ser floja por momentos, al mostrar movimientos sosos y un CGI muy incómodo. Esto último me lleva a una queja más personal, pues en múltiples ocasiones hay elementos 2D y 3D en la misma escena y hacen un contraste terrible. Por fortuna lo compensa con fondos bonitos y algunos efectos muy acertados (como los del último episodio). Además de una paleta de colores moderada con un diseño simplón, lo normal en un Slice of Life. También es favorable el uso de planos detalle que sirven para mostrar objetos asociados a los personajes y que representan algo de ellos (el peluchito de Akane, again).

Por otro lado, queda decir que la propia base del anime es muy limitada. Con ello me refiero a que la serie no aspira a ser algo maravilloso en términos argumentales, lo cual no es algo negativo, pero no quita que sea demasiado básica y poco sustanciosa. En términos coloquiales se podría decir que es un “cliché bien hecho”, lo cual deja entrever la poca creatividad al concebir esta serie y ese “bien” solo significa seguir los parámetros clásicos del género. Incluso la narrativa de la obra es lineal, con personajes funcionales pero nada especiales que se limitan a cumplir su rol. Esto último me lleva a otra queja personal, y es la falta de identidad en el show. En este punto es probable que alguno me replique por ser muy exigente, pero creo que el manejo del romanticismo da para mucho más y Tsuski ga Kirei lo hace de forma limpia, pero solo llega hasta ahí.

Podría mencionar ciertas inconsistencias como algunas decisiones de los personajes, o la falta de carisma en estos; aunque son detalles muy menores. Además, la obra compensa los endebles tropiezos con su digna ejecución en el resto de apartados y aquella atmósfera tan relajante que transmite. Pese a todo, el anime logra conectar sus piezas para no dejar muchos cabos sueltos y mantiene su mensaje hasta el final.

Conclusión

Tsuki ga Kirei es una (pequeña) grata sorpresa dentro de su temporada. Es una historia sencilla, que narra lo que es el primer amor y la esencia de la vida escolar de forma directa y sincera. Una obra relajada que en sus doce episodios evoca nostalgia y que logra cerrar su mensaje de forma satisfactoria, con una conclusión inesperada pero “justificada”, tomando en cuenta todo lo acontecido y el matiz agridulce de la obra.

Aún así, no puedo darle demasiado mérito al anime, pues el tiempo ha concebido mejores obras y apuestas más arriesgadas. Ciertamente, el problema de “As the Moon, so Beautiful” es quedarse rezagado en relación a sus congéneres y ser limitada en innovación. No es un anime revolucionario ni maravilloso, simplemente una serie que logra ejecutar sus ideas de forma segura. Personalmente, me parece una buena iniciativa que de vez en cuando salgan obras de esta índole, pero sería mejor que el medio pudiera darse el lujo de arriesgar y producir algo realmente loable en un género tan pobremente explotado… aunque revisando el panorama actual, hay pocas probabilidades que eso suceda. De todas formas recomiendo ver Tsuki ga Kirei, es un producto decente, perfecto para una tarde de ocio.

 

Amante del Manganime, animación y cine en general.

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