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Mini-reseñas desde el FICM 2018

Román Rangel se lanzó al Festival Internacional de Cine en Morelia y nos trae como los últimos 2 años, unas mini-reseñas de TODO lo que vio.

La decimosexta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia se destacó por una serie de atractivos programas, invitados muy especiales y algunos importantes estrenos. El festival arrancó con la premier de ‘First Man’, la cual incluyó la presencia del director Damien Chazelle y el guionista Josh Singer.

Con ocho días saturados de múltiples actividades, Morelia demostró una vez más ser una plataforma que reúne lo mejor del cine mexicano (ya sea en competencia o con las excelentes retrospectivas del cine de los setentas y los títulos restaurados por la Filmoteca de la UNAM) aunque también un evento magno donde la adquisición de boletos estuvo más reñida que nunca. Los boletos para las funciones de ‘Roma’, ‘Climax’ y ‘Cold War’ se terminaron en pocos minutos.Para cinéfilos, el FICM siempre representará una gran fiesta.

Lo mejor del festival en la Ciudad de México se presentará del 2 al 11 de noviembre.

A continuación, breves reseñas con algunos de los títulos presentados en esta edición:

First Man (Chazelle, 2018)

La llegada a la luna y las inmortales palabras de Neil Armstrong: “Un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad” son uno de los más importantes hitos del siglo XX. Lamentablemente, ‘First Man’ no es ni un modesto paso para Damien Chazelle ni mucho menos para la humanidad. La cinta nos adentra en el drama familiar de Armstrong después de la pérdida de su hija y las dificultades que conlleva un viaje espacial. El drama siempre se mantiene distante gracias a que Armstrong se presenta como una tabula rasa, obstruido y limitado en como comunica cualquier tipo de emoción.

Donde la cinta destaca es en como Chazelle torna la secuencia lunar en una bella sinfonía de música instrumental en armonía con los rugidos de la cabina, demostrando un virtuosismo técnico. El cuidado al detalle y el contexto social de la época son destacables, pero, fuera de eso, ‘First Man’ plantea un drama tan modesto como casi irrelevante.

Museo (Ruizpalacios, 2018)

En 1985, un par de ladrones robaron más de 100 piezas del Museo de Antropología en la Ciudad de México. De manera torpe, lograron evadir la seguridad y cámaras y se llevaron todo en sus mochilas, con la intención de venderlas a coleccionistas privados. El muy publicitado robo hizo que su compra fuese casi imposible y las piezas eventualmente regresaron a las salas.

Ganadora del Premio del Público y a Mejor Dirección de Largometraje de Ficción para Alonso Ruizpalacios.

Es un fascinante caso, digna de una gran película, pero ‘Museo’ se va desinflando mediante cuenta su historia o más bien una vez que nuestros protagonistas llegan a Acapulco -cabe mencionar que la primera mitad es sumamente envolvente. Es evidente que los ladrones son tan incompetentes que es mera suerte lo lejos que llegan con las piezas. La cinta es una proeza a nivel técnico, recreando perfectamente el México de los ochentas, pero finalmente es una propuesta que se queda a medias.

Ratcatcher (Ramsay, 1999)

Opera prima de la directora Lynne Ramsay (quien fungió como presidenta del Jurado). ‘Ratcatcher’ es un crudo e inolvidable “coming of age” situado en Glasgow durante los años setenta. La cinta sigue a un niño llamado James, que vive en un barrio con condiciones terriblemente insalubres (la basura se alberga en las entradas, infestada de ratas y en la cercanía pasa un riachuelo lleno de desperdicios donde un niño se ahoga al inicio de la historia). Ramsay crea una atmósfera opresiva que informa su discurso sobre una inocencia perdida.

‘Ratcatcher’ contiene personajes vívidos e inolvidables y se convierte en un duro relato sobre la infancia y la clase baja.

Shoplifters (Koreeda, 2018)

Hirokazu Koreeda es uno de los grandes directores en la actualidad y con ‘Shoplifters’, ganadora de la Palma de Oro en la más reciente edición de Cannes, entrega una de sus mejores propuestas. Aquí observamos a una familia peculiar -un grupo de marginados que se dedican a la delincuencia para sobrevivir pero que forman un nido lejos de sus trágicos pasados. El hombre de la familia se encuentra con una niña de camino a casa, abusada por sus padres, y decide llevársela. Técnicamente, secuestrándola.

Shoplifters es una extraordinaria obra humanista que nos obliga a cuestionar lo que es moralmente aceptable y proyectar empatía por este grupo. Es la clase de cinta que dejará a varios escurriendo lágrimas y agradecidos de que Koreeda siga produciendo dramas a este nivel. Una de mis películas favoritas del 2018.

Colette (Westmoreland, 2018)

La escritora francesa Colette gozó de un enorme éxito con sus libros sobre Claudine, basadas en su vida, pero no fue hasta muchos años más tarde que se reconoció su autoría ya que su marido, bajo la marca literaria de Willy, tomó todo el crédito. Colette fue no solo un símbolo feminista para su época sino uno para la liberación sexual en Francia, quien nunca se avergonzó de sus actos en el teatro burlesco ni de su bisexualidad abierta.

‘Colette’ es un drama muy bien montado con estupendas actuaciones. La cinta explora las facetas de su vida con cuidado (incluyendo los elementos sexuales) y se convierte en una entretenida pieza más dentro de la filmografía de periodo de Knightley.

The Rider (Zhao, 2017)

En su estilo sobrio y naturalista, ‘The Rideres una de las películas más poderosas del año. Esta inicia con un joven que sufre un grave accidente en un rodeo y se encuentra en proceso de recuperación, sin saber si alguna vez podrá volver a montar a caballo. La historia nos muestra a su familia, un padre distante que bebe y apuesta, su hermana adolescente autista y su mejor amigo, otro jinete que sufrió total parálisis después de un accidente.

La cinta se mueve a un ritmo deliberado, pero poco a poco nos va adentrando en su aspecto existencial. Para el final, esta nos ha envuelto totalmente en su viaje. Una gran propuesta de cine independiente.

Beautiful Boy (Van Groeningen, 2018)

Debo imaginar que, para un padre, tener un hijo adicto a las drogas debe ser una de las cosas más difíciles de sobrellevar. ‘Beautiful Boy’, basado en un libro del mismo nombre, retrata la vida de David y Nic Sheff, durante su adicción a la metanfetamina y sus intentos fallidos de rehabilitarse. La película contiene actuaciones comprometidas de Steve Carrell y Timothée Chalamet, como padre e hijo, pero es saboteada por la dirección de Felix Van Groeningen, quien convierte la narrativa en una serie de montajes incesantes, acompañados de un soundtrack inapropiado.

Beautiful Boy’ pudo haber sido un drama genuino, pero se conforma con ser cursi y panfletaria. Cabe mencionar que existen mucho mejores películas sobre la adicción.

Vox Lux (Corbet, 2018)

Por una extraña coincidencia, ‘Vox Lux’ se estrena solo unas semanas después de ‘A Star is Born’. Ambas retratan el surgimiento de una estrella pop, aunque fuera de eso son muy diferentes. ‘Vox Lux’ inicia de forma desconcertante, con un terrible ataque terrorista en una secundaria. De ello surge una canción que se torna viral y que cambia la vida de dos hermanas.

Esta es una película impredecible, con remates oscuros que sirven para conectar la banalidad del género pop con la violencia que se ha vuelto parte común ya de nuestra sociedad actual. Sin duda, es una propuesta fascinante con tremendas actuaciones (sobra decir que Natalie Portman tiene la nominación al Oscar asegurada).

Roma (Cuarón, 2018)

Lo más cercano que he sentido al cine como máquina del tiempo. A través de la imponente visión autoral de Alfonso Cuarón, la pantalla se convierte en ventana a un pasado donde la vida se plasma a niveles micro y macro cósmicos de mundanidad. Su argumento es básico y disperso, pero todo converge al final en una escena de enorme poder, logrando que la película continúe en nuestro consciente. Sin duda, esta es una de esas propuestas que crece a medida que la vamos procesando.

No tiene caso mencionar la proeza técnica que Cuarón y su equipo han logrado aquí (no es para menos que todo mundo insiste en que debe verse en la pantalla más grande y con el mejor sonido posible para disfrutarse al máximo). A mí me parece que también tendrá su valor en las pantallas de Netflix donde familias se juntarán e identificarán con las personas retratadas.

The Front Runner (Reitman, 2018)

Escándalos políticos como los que retrata ‘The Front Runner’ parecen modestos hoy en día, con personajes como Donald Trump y Anthony Wiener en la mirada pública. En los ochentas, el candidato demócrata Gary Hart fue promovido como un bastión moral antes de ser expuesto como un adúltero e hipócrita. La cinta observa la labor de periodistas para abrir la cloaca y fomentar el escándalo, todo para vender periódicos.

No estoy muy seguro de que piensan los realizadores sobre Hart y el trato de los medios. Hugh Jackman es uno de los actores más carismáticos en la actualidad e interpreta el rol con integridad y un sentido de arrepentimiento, aunque la verdad es que me resulta difícil sentirme mal por él. Y a pesar de contar con un estupendo reparto, ‘The Front Runner’ resulta mediocre, como una combinación de ‘Primary Colors’ y ‘The Post’. Ambas, mejores que esta.

Diamantino (Abrantes, Schmidt, 2018)

Elementos que se pueden ver en ‘Diamantino’:
– El mejor futbolista del mundo, fallando un penal en el mundial.
– Cachorritos gigantes.
– Un par de espías lesbianas.
– Refugiados africanos.
– Un plan diabólico para sacar a Portugal de la Unión Europea.

Y aún hay cosas más locas que suceden en la trama que ni siquiera pienso mencionar. Esta comedia, ganadora en la Semana de la Crítica en Cannes 2018, nos mantiene inmersos de principio a fin (la imagen final es difícil de olvidar, por cierto). Aunque no es para todos, he aquí una propuesta portuguesa memorable y divertida.

Muchos Hijos, Un Mono y Un Castillo (Salmerón, 2017)

Se que ‘Muchos Hijos, Un Mono y un Castillo’ no es un “mockumentary” pero el “mock” se siente apropiado cuando el director, en esencia, usa a su madre como el centro de una de las comedias más hilarantes en años recientes. En sí, la madre funge como un verdadero regalo para todo realizador ya que solo es cuestión de encender la cámara y obtener entretenidos monólogos que van desde lo absurdo hasta lo patético. Hasta hay un ‘gag’ recurrente sobre las vértebras de la abuela, que se encuentran desaparecidas ante tanta basura recolectada a través de las décadas.

‘Muchos Hijos, Un Mono y un Castillo’ no es un documental que destaque a nivel técnico o narrativo, pero es una comedia que hace reír y mucho.

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