Anime

Opinión | La eterna lucha entre lo legal e ilegal en el anime

Pasó una semana movida para todos aquellos que disfrutamos de series de animación japonesa vía internet. Analizamos y reflexionamos sobre lo sucedido.

Pasó una semana movida para todos aquellos que disfrutamos de series de animación japonesa vía internet. Analizamos y reflexionamos sobre lo sucedido.

Primer movimiento – Cierre de sitios ilegales

Por temor a las represalias penales y económicas, algunos sitios para ver anime online de forma gratuita se vieron obligados a cerrar preventivamente. Hablamos de los clásicos sitios que compartían series y películas sin pagar ni licencias ni derechos, que tomaban traducciones o doblajes ajenos y se apoderaban de ellos, que buscaban que su acto aparentemente filantrópico, pero claramente ilícito, sea redituable mediante el pedido de donativos o el uso de publicidad, cercenando para siempre aquel antiguo lema de la piratería de la vieja escuela:

“Por y para fans, no vender ni alquilar, detener su distribución si se licencia en su país”.

La ira y el desconcierto de miles de latinoamericanos fanáticos del anime están a la orden del día. Decenas de conjeturas se formulan en torno al hecho: ¿quién los mandó a cerrar? ¿Está Crunchyroll detrás de todo esto? ¿Por qué se la agarran justo con tal o cual sitio, siendo que solo allí puedo ver la serie que me gusta esta temporada?

Algunos, como forma de catarsis, recurren a los memes o chistes en diferentes redes sociales. Otros, que pueden recibir muchos apodos (desde trolls, hackers, niños ratas, hasta lo que se les ocurra) no se lo tomaron para el chiste…

Segundo movimiento – Ataque a sitios legales

Como si de una rebelión cibernética se tratara, apenas fueron cerrados los sitios irregulares, los sitios de streaming legal comenzaron a sufrir caídas intermitentes. Hablamos específicamente de Crunchyroll, el sitio más destacado para ver anime en Latinoamérica.

Si bien ninguna voz oficial se atreve a decir que estas caídas fueron causadas por hackers enojados por el cierre de su página favorita, y muchos tratan de justificarlas aduciendo que CR está recibiendo muchos usuarios nuevos desde que cerraron los sitios ilegales, la realidad indica que es difícil que una web así caiga por “causas naturales”, siendo que en su momento lo único que lo provocaba era el estreno con pocas horas de diferencia de dos tanques como lo fueron Card Captor Sakura y Dragon Ball Super, los días sábado. Lo irónico del asunto es que estos sujetos actúan pensando que estos ataques perjudican a CR, cuando en realidad perjudican al usuario, al sujeto que consume y gusta de anime igual que ellos, con la diferencia de que este paga para ver.

Reflexión

La piratería tenía su razón de ser cuando los consumidores de este lado del globo no teníamos forma de acceder a determinados contenidos. Hoy, con tantos sitios de streaming pululando por la red, las webs piratas casi han quedado obsoletas. De hecho, creo que quedarían definitivamente obsoletas si los mencionados sitios de streaming tuvieran a consideración la adquisición de licencias de series, OVA y películas anteriores a la creación de su servicio. Crunchyroll tiene algunos clásicos y Amazon otros, pero hay decenas, cientos o tal vez miles de series y películas de los 80/90/2000 y más anteriores aun que merecerían ser vistas de manera legal, y que hoy en día solo se encuentran, con suerte, en los sitios piratas o recursos alternativos como el torrent. De más está decir lo difícil que resulta en muchos casos encontrarlas en DVD o algún otro formato casero.

Pero llegar al punto de no necesitar sitios ilegales llevará su tiempo, es un proceso que puede tomar años, empero, en tanto se diversifiquen las empresas que existen en el mercado (y sobre todo que estas comiencen a trabajar para Latinoamérica), y estas a su vez se expandan engrosando su catálogo, seguramente la piratería dañina quedará en la historia, como quedó grabar los capítulos de la serie preferida en VHS.

Algo de esto está pasando con las películas clásicas: en un principio apareció Netflix incorporando tímidamente títulos clásicos multipremiados; luego surgió Amazon con una oferta un poco más surtida e interesante; y desde hace un tiempo existe Qubit, con un catálogo de geniales películas clásicas no solamente de EE.UU., sino también de Europa y Asia. ¿Dispondremos los fans de la animación japonesa de un surtido similar en el futuro? Seguramente que sí. Mientras tanto, tendremos que seguir pecando en cada búsqueda incansable para encontrar aquella serie ochentera de la que tanto oímos hablar…

Por último, vale mencionar la cuestión del “pagar para ver”, tan lógica pero que genera tantos detractores. Creo que, en el ambiente específico del anime, la excusa de no querer pagar para acceder a determinado contenido no tiene sustento. Los hechos están a la vista: si se paga por el dispositivo donde se reproduce, la conexión a internet que se necesita (que tiene que ser mínimamente decente para reproducir una serie en HD) y la energía eléctrica que ambos consumen, ¿por qué no se podría pagar por el servicio? En términos comparativos la diferencia es abismal en favor del servicio de streaming.

Para variar, puedo hablar de mi situación, viviendo en un país (Argentina) de crisis económica permanente: el año pasado el servicio anual de CR me costó en total 18 dólares, es decir, 1,5 dólares por mes considerando el valor del dólar al momento de la facturación. Una ganga por donde se lo mire, e incomparable con lo que cuesta hoy en día una buena conexión a internet o una computadora decente. Incluso con los anunciados aumentos de precio de la suscripción premium para este año, estos no llegan ni a los 2 dólares mensuales.

No todos pueden pagar servicios de streaming

Es cierto y comprensible que muchos consumidores son menores de edad y no pueden generar por sí mismos el dinero para pagar lo que consumen. Sin embargo, ¿ver anime legal es realmente costoso comparándolo con cualquier otro consumo típico de un adolescente? ¿Acaso es vergonzoso pedir al padre/tutor/encargado que pague por un servicio que solo ofrece manga, anime y doramas? Por lo pronto, la eterna lucha entre lo ilegal-gratuito y legal-pago continúa.

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