Anime

Reseña | Akira (Sin spoilers)

Con su aparición en Netflix, miramos una vez más este clásico de la animación nipona, Akira.

El próximo 16 de julio, la película “Akira” cumplirá 29 años de existencia, y aprovechando que dicho film se encuentra en Netflix, la volvimos a ver y te platicamos lo que nos pareció en esta tercera revisión.

Conocido en Japón como: アキラ (Akira)
Dirigida por: Katsuhiro Otomo
Animado por: Tokyo Movie Shinsha
Fecha de lanzamiento: 16 de julio de 1988

Sinopsis: En el año 2019, más de treinta años después de que una enorme explosión devastara la ciudad de Tokyo y diera comienzo a la Tercera Guerra Mundial, se erige imponente la ciudad de Neo-Tokyo, construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa. El país está sumido en el caos, con terroristas, sectas y revolucionarios pululando por doquier. Los pandilleros también están a la orden del día. Uno de ellos, Shoutarou Kaneda, comanda un grupo de pandilleros en moto que gustan de pelear con bandas enemigas y causar estragos en la ciudad. Todo se transforma cuando en una de sus salidas, uno de los amigos de Kaneda, Tetsuo Shima, resulta herido por culpa de un niño con apariencia de anciano. Tras el incidente, Tetsuo es llevado por el ejército y a partir de allí se convertirá en su conejillo de indias. El ejército utilizará su cuerpo para extraños experimentos que dotarán a Tetsuo de un poder incontrolable. Será tarea de Kaneda salvar a su amigo, antes de que este los destruya a todos y a él mismo.

El poder absoluto

Akira pertenece al amplio espectro de películas futuristas y apocalípticas, donde el futuro (año 2019) no parece ser mucho mejor que el presente. Estando tan cerca del futuro imaginado por Okamoto (menos de dos años para ser exactos), rever esta película nos conduce inevitablemente a pensar en qué cosas acertó y en qué cosas se quedó corto o exageró. Por ejemplo, Neo-Tokyo tiene la clara imagen de ciudad ciberpunk, esto es, enormes edificios, iluminación artificial penetrante y sin un árbol o naturaleza a la vista. Lo cual no se aleja mucho de la imagen que se tiene de las megalópolis actuales, Tokio incluida. La gran diferencia entre el futuro imaginado por Okamoto y nuestro presente, radica en la casi inexistencia de las redes virtuales de comunicación. Sin ir más lejos, la idea de internet prácticamente no se menciona y en alguna que otra escena se ve a los personajes hablando mediante teléfonos públicos… simples detalles que evidencian que ni las mentes más visionarias pudieron imaginar el mundo hiperconectado en el que vivimos en la actualidad.

Ni las mentes más visionarias pudieron imaginar el mundo hiperconectado en el que vivimos en la actualidad.

Lo sobrenatural cobra importancia cuando presenciamos el enorme poder de Tetsuo, el amigo de Kaneda. Gracias a extraños experimentos, el muchacho comienza a tener alucinaciones extrañísimas y desarrolla paulatinamente un enorme poder de destrucción, que pone en peligro primero a las instalaciones del ejército y luego a toda la ciudad. No solo Tetsuo posee esta habilidad; el niño que provocó su accidente y otros infantes de igual apariencia avejentada también tiene un gran poder.

El título del film, Akira, hace referencia a ese poder, el “poder absoluto”, que otrora fuera poseído por un niño con ese nombre. Algo de filosofía se mete en la trama, al tratar de explicar en qué consiste ese poder absoluto y por qué muchas sectas y grupos sediciosos ven en Akira a una suerte de “salvador” que traiga orden en tanto caos acumulado.

Aspectos técnicos del film

Akira es prácticamente un lujo visual, una proeza de animación para la época.

Akira es prácticamente un lujo visual, una proeza de animación para la época. No solo las secuencias están preciosamente animadas, sino que deliberadamente hay escenas de altísimo detalle que no claudican ni en la más mínima piedrita que cae de un edificio. Las explosiones y derrumbes ocasionados por el poder de Tetsuo son elocuentes, pero no se quedan atrás sus alucinaciones, verdaderos delirios animados llenos de lujos y detalles que hacen de la labor artesanal de la animación tradicional, una verdadera hazaña de su tiempo.

Los escenarios también gozan de gran riqueza, y los diseños de los personajes se alejan un poco de los cánones más modernos y vuelven a bases sustentadas en el expresionismo de los rostros o el realismo de los cuerpos. Qué necesario se vuelve rever este tipo de películas para recodar que hubo una época en que el anime no era solo mujeres tetonas de ojos gigantes o machos alfas con hipertrofia muscular

Una última acotación respecto a la parte técnica del film. Cuando lo vi por primera vez, hace ya unos años, lo vi con doblaje en español latino, con el segundo doblaje mexicano más precisamente. En ese entonces me pareció excelente, pero me quedé con ganas de escuchar el audio original.

En ese sentido, la versión que ofrece Netflix solo tiene disponible el audio original con subtítulos. Al igual que sus pares de este lado del globo, las voces japonesas son muy expresivas y muy logradas, nada que reprocharles a los seiyuus de la época.

Lo que sí pudo imaginar Okamoto, es que Tokio se convertiría en sede de los Juegos Olímpicos 2020. De hecho, muchas de las escenas del film transcurren en el estadio olímpico de la ciudad.

 

Más que fan, una observadora del manga y la animación japonesa

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