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Reseña | Justice League

¿Justice League es tan mala como dicen? te compartimos nuestra reseña.

Si Justice League fuese la culminación de un plan maestro concebido desde Man of Steel uno podría, naturalmente, cuestionar si esta valió el esfuerzo invertido. Pero la realidad es más complicada y Warner/DC nunca navegó en la corriente más apacible con la progresión de su universo cinematográfico. Por ello, la cinta trae consigo una sensación de dura e inevitable resignación.

Si hay alguien a quien se le atribuye directamente con el fracaso del DCEU es Zack Snyder, quien desafortunadamente tuvo que abandonar el rodaje y subsecuente edición de Justice League, debido a una tragedia familiar. Para completarla, el estudio recurrió a Joss Whedon, capitán de ese gran buque Marveliano llamado The Avengers, quien no solo la terminaría acorde al estilo impuesto por Snyder sino también se encargaría de brindarle un necesario sentido del humor. Esto da pie a discutir una de las principales cuestiones y es con el tono.

Snyder es un firme creyente y promotor de la fórmula Nolan, la cual acobija los elementos fantásticos del género en una especie de soporte “realista”. Si aceptamos que toda historia de superhéroes es, en esencia, una alegoría social, Snyder se preocupa de percibir a sus entes iluminados desde un espectro político decadente – tanto Superman como Batman se muestran hincados ante la impotencia de un mundo que quizás no merezca ser salvado. Solo es la recolección de sus figuras maternas lo que los obliga a recapacitar sobre si tomar los ideales que la audiencia reconoce de previas interpretaciones fílmicas. El corte de cine de Batman v Superman: Dawn of Justice fue un rotundo fracaso en diversos aspectos, pero principalmente como modelo empírico de una franquicia expansiva. El tren, desafortunadamente, ya había arrancado antes de que el estudio se pudiese dar cuenta de los daños.

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Los detalles siempre cuentan

Hay detalles que saltan de inmediato de esa cinta y que son completamente ignorados en Justice League. ¿Qué pasó con el sueño profético de Bruce Wayne donde Barry Allen regresa en el tiempo para advertirle de Superman y de ese futuro alterno donde él se vuelve un imparable enemigo gracias al dolor que siente por la pérdida de Lois Lane? Hay una clara noción de que veríamos dejos de la historia de Injustice y que Justice League se dividiría en dos partes igualmente saturadas de posibles vertientes. La idea de presentarla así fue detenida abruptamente y todo el desarrollo reducido al más básico de los planteamientos (extraterrestre genérico invade la Tierra para robar fuentes de poder y así conquistar el universo).

¿Warner echó a perder Justice League?

Por si esto fuera poco, Warner también exigió una duración límite de 120 minutos. Es difícil imaginar la cantidad de material que fue abandonado en la sala de edición por una orden que sugiere poca fe en el proyecto y que se enfoca en vez en la posibilidad de aprovechar más funciones en los complejos y, por ende, mayor taquilla.

Lo más curioso del DCEU radica en la inversión del tratamiento Marvel. Mientras que su universo brindó películas individuales que introdujeron a sus héroes antes de formar el equipo, DC deja cabos sueltos con tres de sus héroes principales. Barry Allen (quizás el personaje con el arco narrativo más intrigante y lleno de posibilidades en los cómics y la serie de televisión) se reduce a ser solo ingenuamente cómico, Aquaman (el cual tendrá su película individual el próximo año) es otro nodo cómico, aunque sarcástico y renuente y luego se encuentra Cyborg, cuya historia sugiere un drama con sus superpoderes adquiridos que la cinta se rehúsa a explorar debido a su limitada duración. Si estos héroes son pobremente desarrollados, ni hablar del villano Steppenwolf, un soldado para Darkseid que busca los cajas madre – ¿por qué la obsesión con las madres? – y reducido a un avatar digital sin personalidad que no logra intimidar en lo más mínimo.

El único personaje que logra salvarse aquí es Diana Prince, gracias al carisma inagotable de Gal Gadot. Aunque lejos de ser perfecta, Wonder Woman es la única propuesta destacable de este DCEU y tanto en esa cinta como acá, su presencia resulta infalible ante los clichés.

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Una producción que dejó mucho que desear

Justice League es una experiencia amarga desde su primera escena. Podríamos hablar de sus limitaciones narrativas hasta la nueva puesta de la batiseñal pero es su estética barata lo que más sorprende. Se especula que tuvo una producción con un costo arriba de los 300 millones de dólares y esta arranca con un video grabado en celular de Superman donde se muestra a Henry Cavill con un labio superior digital tan distractor que se vuelve risible. El efecto fue creado para esconder el bigote que se le fue prohibido rasurar por un compromiso a otra película. Todas las batallas digitales tienen un distintivo sello de videojuego anticuado, con un brutal exceso de uso de pantalla verde.

Resulta fácil mofarse de una cinta que busca reunir las partes podridas de una merienda y reciclarlas ahora como un costoso plato fuerte. Justice League es un desastre de proporciones épicas que marca la muerte de este forzado universo cinematográfico. Solo esperemos que Warner/DC aprendan de sus errores con el inevitable reboot porque estos personajes merecen algo mucho mejor.

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