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Reseña | Los Increíbles 2

14 años después disfrutamos en pantalla grande de la película Los Increíbles 2. ¿Cuántos años tenían cuando vieron la primera? Aquí nuestra reseña.

Parece inexplicable que Los Increíbles 2 haya tardado 14 años en llegar a la pantalla, cuando la original es de las pocas cintas de Pixar que parecen diseñadas para ser una franquicia. ‘Los Increíbles’ fue homenaje a la era Lee/Kirby en Marvel, las cintas de James Bond con Sean Connery y la ciencia ficción de los años cincuenta. Aquí hay explícitos homenajes a series de televisión de la época como The Outer Limits y Johnny Quest.

La secuela arranca con la última escena de su predecesora -donde la familia se enfrenta a Underminer, que con su taladro gigante busca destruir el palacio municipal de Metroville- cuando el pretendiente de la joven Violet accidentalmente se da cuenta de que en realidad esta es una superheroína. La secuencia introduce el gag de borrarle el recuerdo al chico, cosa que también borra la existencia misma de Violet.

Mientras que anteriormente la cinta se enfocaba en la crisis del Sr. Increíble (al retirarse de su peligrosa vida para vender seguros), la historia ahora ingeniosamente le brinda una perspectiva domestica cuando se queda a atender a sus hijos para que su esposa se convierta en la nueva imagen del movimiento superhéroe (y así conseguir la abolición de aquella restricción de años atrás).

Esta inversión en los roles de género profundiza a los personajes, no solo reflejando la consciencia de ElastiGirl y su sacrificio como madre, al perderse los primeros poderes de Jack-Jack y preocuparse por su familia, sino también para el Sr. Increíble para ser mejor padre y esposo. Eso sí, el resto de la historia predeciblemente tiene un énfasis en acción y comedia -con Jack-Jack robándose la película con su singular alegría. El villano principal, ScreenSlaver, no es tan memorable pero su motivación es más concisa que con Sindrome (un niñato resentido por no haber sido incluido como superhéroe).

Los Increíbles 2 presenta un avance considerable en cuanto a su estilo animado, con asombrosas texturas y fuentes de luz, además de un brillante diseño en sus secuencias de acción (aquí es donde más luce la dirección de Brad Bird, quien ha demostrado una gran habilidad trabajando en animación y live-action por igual, como con Mission Impossible: Ghost Protocol. La adición de nuevos superhéroes es solo una excusa para presentar llamativos elementos estéticos que deleitan y nunca confunden a nivel visual.

Cabe mencionar el corto que precede a la película. Dirigido por Domee Shi, Bao es una bella y profunda metáfora sobre el abandono y la afronta de una madre, cuando su hijo es adulto. Este es uno de los trabajos más maduros de Pixar, aunque ofrece un sabor un tanto amargo en contraste a la diversión de Los Increíbles 2. Junto a la serie de Toy Story, esta resulta en una de las mejores secuelas que ha presentado el estudio.

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