09/02/2018

El Super Tazón no solo ofrece el partido más importante del año para fanáticos de la NFL sino un marco de enorme visibilidad para agresivas campañas publicitarias. Dentro de este marco, los grandes estudios aprovechan para lanzar adelantos de algunos de los estrenos más esperados del verano -este año obtuvimos los primeros vistazos a ‘Solo: A Star Wars Story’ y ‘Mission Impossible: Fallout’. Pero Netflix hizo historia mostrando el tráiler para una película que estrenaría meros minutos después del partido. Y no cualquier película, sería la muy anticipada continuación a Cloverfield (antes titulada ‘God Particle’).

El que no arriesga no gana

La jugada viene como parte de un acuerdo con Paramount, quienes vendieron los derechos para la distribución a nivel mundial de varios de sus títulos (este incluye la distribución internacional de ‘Annihilation’, la nueva película de Alex Garland basada en el best-seller homónimo). Hay quienes critican el modelo de Netflix por evadir completamente la experiencia en salas de cine y difundir el consumo casero a la binge-watch, la glotonería televisiva. A rasgos generales, los estudios cada vez más se alejan de propuestas con costo a mediano rango saturando así la cartelera, ya sea de cintas muy caras (y por lo tanto apuestas arriesgadas) o cintas bajas que generalmente ocupan un nicho muy particular de audiencia. Netflix ofrece el tipo de libertad creativa a realizadores que no se ha visto en mucho tiempo, apostando por la exclusividad de su plataforma con todo tipo de propuestas.

Cloverfield en el espacio y más allá

Y bueno, ahora llega ‘The Cloverfield Paradox’ al hogar de millones de personas. Si bien recuerdan, la original ‘Cloverfield’ se rodeó de un aire de misterio y finalmente develó una divertida cinta de monstruos bajo el formato del “found footage”. Su secuela ’10 Cloverfield Lane’, un thriller claustrofóbico, se anunció apenas pocos meses antes de su estreno sin relación directa a la anterior y ahora esta resulta en una aventura espacial que anuncia una conexión obtusa -cabe mencionar, que hay más secuelas planeadas en el universo Cloverfield, incluida una situada en la segunda guerra mundial.

Esta película nos sitúa en un futuro cercano, en cuya falta de recursos energéticos ha desencadenado una situación crítica y una inminente guerra entre los Estados Unidos y Rusia. Después de una breve introducción, la historia nos transporta a la estación espacial Cloverfield, cuya misión es activar su acelerador de partículas y así encontrar un suministro de energía inagotable. El único riesgo es que distorsionen el tiempo y espacio y accedan a un portal a otra realidad. La historia aquí es ciencia ficción clásica que se sentaría cómodamente como un capítulo de ‘Star Trek’.

Si algo podemos criticar de ‘The Cloverfield Paradox’ es lo convencional de su narrativa. Eventos se suscitan de manera predecible y los momentos más bizarros (como cuando el ojo de un personaje parece tener vida propia u otro pierde su abrazo sin aparente explicación realmente no influyen mucho en la historia). También, como cliché ya de género, se encuentra la llegada de una extraña que puede o no resultar en una amenaza para la tripulación. El ecléctico reparto es excelente, a pesar de que básicamente interpretan estereotipos.

Con esta secuela, algunos se romperán la cabeza tratando de conectar las líneas temporales de las tres cintas. Más que un universo interconectado, la idea parece indicar que existen varias dimensiones y que cualquier género puede pertenecer a la serie y gozar de un cameo kaiju. Sin ser particularmente original, esta es una serie intrigante y entretenida, aunque de calidad variable.