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Reseña | Twin Peaks: The Return

El regreso de David Lynch a la TV fue simplemente magistral, y te contamos nuestras reflexiones sobre Twin Peaks: The Return

La nueva serie creada por Mark Frost y David Lynch, Twin Peaks: The Return finalizó el pasado 3 de septiembre y disfrutamos tanto de cada uno de sus capítulos y por supuesto que queremos hablar de ello.

Para aquellos que aún no han visto nada de Twin Peaks les recomendamos ver la primera y segunda temporada (original) seguida de la película Fire Walk With Me, y por último la nueva serie Twin Peaks: The Return, disponible en Netflix.

La siguiente reseña contiene spoilers de la serie original. 

En la inolvidable secuencia inicial de ‘Blue Velvet’, observamos el cielo azul, las cercas que dividen impecables jardines y el saludo de extraños -elementos estereotípicos de un suburbio idílico. Un hombre riega el jardín mientras su esposa ve la televisión. En ese instante de actividad mundana intuimos que algo malo va a pasar (mediante los presagios de la manguera atorándose para él y la imagen de un arma en la televisión para ella). El hombre sufre un infarto. La siguiente toma se acerca intensamente al césped para revelar un mundo imperceptible al resto y luego algo aún más grotesco. Este momento no solo funge como metáfora de una decadencia social sino de la cosmovisión general del director David Lynch. Detrás de la norma y el orden, existe un mundo oscuro sin límites.

En 1990, Lynch y Mark Frost se aventuraron a crear una serie que cambiaría el formato televisivo para siempre. En un panorama incierto de telenovelas y sitcoms (comedias serializadas de media hora, con risas grabadas), ellos tomaron el molde y rompieron las reglas. Twin Peaks era melodrama adolescente, comedia absurda, thriller policíaco además de un surreal descenso a una perversión sobrenatural. Sobra decir que fue instantáneamente adictivo.

El detonante siempre fue la brutal muerte de Laura Palmer – hija ejemplar, estudiante modelo y reina del baile de gala. Laura era amada por toda la comunidad, aunque muy pocos conocían los trágicos secretos que escondía. El elemento ‘whodunnit’ de la serie mantuvo el interés vivo durante su primera temporada, pero cuando Frost y Lynch (por presión de la cadena televisiva) decidieron revelar la identidad de su asesino, a mitad de la segunda temporada, estos se toparon con un callejón sin salida. Sin embargo, para los capítulos finales ellos deciden avivar el interés con la revelación de que nuestro héroe, el optimista y excéntrico agente del FBI Dale Cooper, quedaría atrapado en el infame purgatorio de la logia negra. Al parecer, era muy tarde. Este final se convertiría en un tentador adelanto para una siguiente temporada que tardaría más de 25 años en llegar, después de su abrupta cancelación en el verano de 1991.

La película ‘Fire Walk With Me’, estrenada al año siguiente, solo enojó a aquellos exigiendo respuestas ya que esta actúa como precuela desde la perspectiva de Laura y como aperitivo de la compleja mitología que por mucho tiempo dejaría solo preguntas inconclusas.

‘Twin Peaks: The Return’ es una bestia que trasciende cualquier definición en la que se le quiera encasillar.

A través de los años, Lynch y Frost negaron la posibilidad de una continuación a ‘Twin Peaks’ y no fue hasta hace unos años que surgieron las pláticas de regresar con una nueva temporada (¿es coincidencia la frase que le dice Laura a Cooper al final de la original: “Nos vemos en 25 años”?). La noticia de que Lynch regresaría a dirigir 18 partes (partes y no capítulos, pues él lo ve como una película fragmentada y no una serie de televisión) solo aumentó la expectativa y este año por fin pudimos ver el resultado de una eterna espera.

Lynch tiene una manera particular de nunca darnos el pastel cuando realmente lo deseamos (o, este caso, la rebanada de pay). Si bien como fanáticos estábamos esperando un retorno nostálgico, Lynch nos aturde y desespera en las primeras horas con un sinfín de nuevos personajes, momentos incómodos e imágenes que desbordan del rincón más turbio de su subconsciente. En sí, el detonante esta vez es el regreso de Dale Cooper (en una odisea que incluye al imparable bizarro Cooper o Mr. C y a Dougie, a quien Cooper habita en un estado semi-catatónico). Aquí es donde debo mencionar la triunfal actuación de Kyle MacLachlan quien habita identidades y tonalidades en todo tipo de situaciones.

‘The Return’ gradualmente cierra historias para varios habitantes de Twin Peaks pero expande una mitología que solo fue inferida en la original -de tal complejidad que el mismo Mark Frost ha publicado dos libros al respecto, ‘The Secret History of Twin Peaks’ y ‘The Final Dossier’, a la venta a finales de octubre.

La mayoría de las partes finalizan con un show en el Bar Bang Bang, un recinto de exquisito gusto musical y, aparentemente, infinito presupuesto (con artistas invitados tan variados como Chromatics, Au Revoir Simone, Eddie Vedder, Nine Inch Nails y quienes no podían faltar, Rebekah del Rio y Julee Cruise) lo que convierte a este evento televisivo en un evento musical como pocos.

Si uno destila la verdadera esencia elusiva de Lynch -la que ha inspirado incontables análisis-  uno se topa con una lucha cósmica entre el bien y el mal. En la octava parte, la creación del mal y la perversión de la pureza en este mundo adquieren casi tonos bíblicos (el mal representado a través de los escalofriantes demonios cubiertos de carbón que arriban a un pueblo en Nuevo México). La narrativa violentamente se interrumpe para ofrecer los 50 minutos más hipnóticos que se han visto en cualquier medio. Por sí sola, esta parte es una obra maestra de cine experimental.

A pesar de vivir en una era dorada para la televisión, ‘Twin Peaks: The Return’ no se parece a nada y no busca seguir las reglas. Es una sublime caja de pandora, diseñada para vivir en nuestra ferviente imaginación y ser discutida por años.

 

 

Programador para DocumentaQro, Blogger y cinéfilo en general.
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