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Reseña | Uncharted: The Lost Legacy

¡Por fin terminamos de jugar Uncharted: The Lost Legacy, y no, no extrañamos a Nathan Drake, bueno, poquito.

Parece como si hubiera sido ayer, pero la saga Uncharted cumple 10 años este 2017. Durante este tiempo lo hemos visto crecer de la mano con la popularidad de Naughty Dog, estudio que, sin lugar a dudas, es el hijo pródigo de Sony. Entre toda la aventura que nos traía su equipo, percibimos un rotundo cambio de aires en 2013 tras la salida de The Last of Us, algo que se refleja en la estructura narrativa y de juego que recibió Uncharted 4: A Thief’s End. A lo que queremos llegar es que sus personajes nos han mostrado matices diferentes, un lado íntimo en el que lidian con su pasado y enfrentan sus demonios que habrían de convertirlos en bandidos.

Desarrolla: Naughty Dog
Publica: Naughty Dog
Sistema: PS4
Jugadores: 1-10 (multijugador)
Salida: 22 de agosto del 2017

LAS CHICAS AL MANDO

Con una carga notable de feminismo es que Shaun Escayg y Kurt Margenau se estrenan como directores en Uncharted: The Lost Legacy, la primera entrega de la franquicia que no tiene a Drake en portada ni en el juego. Si les somos sinceros, ¡no lo extrañamos!

The Lost Legacy es el resultado de un gran trabajo de personajes de Amy Hennig; ya desde Uncharted 2: Among Thieves, los jugadores nos dimos cuenta que Chloe Frazer no era más que la versión femenina de Drake, así que los chistes y las situaciones son casi una calca de nuestro héroe. Lo que sí nos cae de perlas es la inclusión de Nadine Ross (a quien conocimos en 2016) como su compañera de jornada. Aunque uno podría pensar que solo se trata de las dos caras de la moneda, Naughty Dog tejerá los hilos de nuestras protagonistas para que su unión se sienta natural.

UN VIAJE DE AUTODESCUBRIMIENTO

Chloe y Nadine comienzan en escenas ya vistas desde E3 2016; ambas están infiltradas en la India en busca de información sobre un tesoro antiguo, el colmillo de Ganesh, perteneciente a la cultura hindú y que, siguiendo la línea de Lazarevich o Rafe, son unos hombres bélicos y poderosos que no se detendrán ante nada hasta encontrar la ubicación del tesoro. Por supuesto que Chloe es muy astuta y se adelantará al villano, lo que da como resultado la estructura típica de Uncharted: enfrentamiento, objetivo del juego, búsqueda y exploración, enfrentamiento y cargas apoteósicas de balas.

Pero en lo que cambia este capítulo es en la forma en que explotamos en ciertas zonas del juego, pues es lo más parecido a un sandbox de Uncharted que hemos podido tener. Hacerlo o no es opcional (por fortuna) pero las recompensas son buenas, especialmente si son cazadores de tesoros. Mientras lo haces descubrirás ciertos acertijos y lugares donde tomar fotos, una característica que va más allá del modo fotográfico e intenta romper la cuarta pared. También contamos con un mapa como nunca antes en Uncharted, el cual se actualiza conforme tu conocimiento del terreno, marcando cuáles son las zonas que necesitas descubrir en orden de avanzar con la historia.

UNA ESTRUCTURA SEMIABIERTA PARA UNCHARTED

Aquí la escala del terreno juega un papel fundamental, pues los enfrentamientos son todavía más verticales que en Uncharted 4; Chloe estará saltando como un mono entre lianas, riscos, lodo, ríos, cascadas y vestigios. De nuevo hay saltos que parecerían que sí son posibles, pero Naughty Dog sigue obligándonos a seguir un camino casi predeterminado. Dicho esto, reiteramos que la libertad es parcial y no es, de ningún modo, un Uncharted de mundo abierto al 100%.

Chloe también hereda todos los juguetes y movimientos de Drake que vimos en entregas anteriores, ya que puedes utilizar cuchillas para incrustarte en las piedras y escalar, al mismo tiempo que lanzar lianas y balancearte para alcanzar otras plataformas. Algo que nos gusta mucho es que tenga tantos puzzles, pese a que solo dos o tres representan un reto para el jugador y forman parte de la trama principal.

EL GRAN PARECIDO CON UNCHARTED 2

Las motivaciones de Chloe y Nadine también exponen su lado más amable (especialmente el de Chloe) y que, para ser sinceros, sentimos muy de la mano con Uncharted 2. Esto por supuesto que nos encanta, ya que este es el favorito de muchos fans, pero le resta puntos de originalidad a The Lost Legacy. Con esto queremos decir que hay muchos, pero muchos momentos de la aventura en los que casi jurábamos eran iguales. ¿Debemos tomarlo como homenaje o simple inspiración? Nosotros nos vamos por la primera opción.

El apartado técnico y musical es el lado más flojo de este Uncharted, pues la música no nos pareció tan memorable y tuvimos más problemas al explorar que en ningún otro juego de la saga. Por ejemplo, en la zona abierta tuvimos que volver a iniciar el capítulo debido a que quedamos atrapados en un rectángulo de la geometría del juego, sin poder salir incluso al suicidarnos. La física también hizo de las suyas cuando rebotamos como un muñeco de trapo estando a distancias considerables de los objetivos, en fin. Se nota que Naughty Dog podría tener que lidiar con problemas a una escala mayor si es que dieran el salto de una estructura lineal al sandbox, ¿o será que The Lost Legacy fue una especie de prueba para The Last of Us 2?

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